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Sexo anal: ¿A las mujeres nos gusta por detrás?

Todavía recuerdo ese momento de mi vida en el que todas mis amigas empezaron a hablarme de que estaban probando el sexo “por Detroit”. Pareciera que se pusieron de acuerdo las jodidas porque todas me lo comentaron casi al mismo tiempo. Para entonces yo ya era una chavala aventurera, pero aparentemente no tanto como para dejar que un maje conquistara mi más preciada joya.

Se habla del cuello, de las orejas, de los senos e incluso de los pies como zonas erógenas, pero muy poco se menciona al asterisco. ¡Y sí que lo es! Aquí les cuento mi experiencia:

Llevaba algunos meses saliendo con Mario, un maje artista y, para ser honesta, bastante esnob, pero suficientemente inteligente como para gustarme. A pesar de lanzárselas del refinado, en la cama era un poco sucio y eso, de alguna extraña manera, me atraía mucho.

Nuestros encuentros empezaban con cena, ya sea fritanga o algo un poco más fancy, después íbamos por una par de bichas —generalmente a Time Travellers, porque pues, esnob— y terminábamos tomando taxi a su casa en la Centroamérica o a la mía en Bolonia.

Vamos al punto… o asterisco.

Casi siempre terminábamos cogiendo desenfrenadamente y, la verdad, yo me dejaba llevar. Sentía que con él podíamos coger taco a taco, sin estas estructuras extrañas del patriarcado, que no hacen más que condicionarnos en la cama.

Sin embargo, había algo que disparaba todas mis alertas. En algún punto de el acto el maje buscaba mi trasero y yo, ¡zas! arqueaba todo mi cuerpo para evitar cualquier tipo de contacto porque me daba cosa solo de pensarlo.

El maje entendía y lo respetaba, pero no dejaba de mostrar interés en mi huesito dulce.

Después de la tercera o cuarta vez yo dije “¡Hombré, me voy informar” y googlié, en ventana de incógnito, claro: sexo anal. Lo primero que encontré fue pornografía, pero después di con algunos foros de mujeres y artículos que me llevaron a descubrir uno de los placeres que más se nos ha negado a nosotras las mujeres. Y por eso de la sororidad, pues agarrate chavala, que aquí te comparto mi conocimiento:

No todas somos iguales

Lo primero que aprendí fue que no a todas nos gusta y que muchas diferimos entre si encontramos el sexo anal más, igual o menos placentero que la penetración vía vaginal. En mi caso puedo decir que disfruto ambos de formas diferentes, pero me gusta la idea del sexo anal porque si algo detesto es caer en la monotonía y, pues, también me prende el morbo que rodea esta práctica.

Con el placer viene la responsabilidad

Sí, siempre vas a tener la amiga evangélica que te diga que el ano no fue hecho para la penetración y pues, démosle la razón, pero la boca tampoco fue hecha para besar y besa el ateo, el judío y el cristiano. Continuemos:

Según mi investigación, tener sexo por el Sr. Ano tiene algunas, digamos, peculiaridades. Es recomendable que siempre usemos preservativo ya que a través del sexo anal se pueden contraer algunas infecciones.

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Las paredes del ano y el recto se rompen con cierta facilidad y estas pequeñas heridas pueden permitir que bacterias y virus lleguen al torrente sanguíneo, por lo que conviene evitar a toda costa una penetración abrupta.

Buenas, ¿tiene lubricantes?

Para ello nuestro mejor aliado será el lubricante. Debemos utilizarlo tanto en el ano, como en los dedos y, claro, en el pene. Su uso facilita que la fricción no produzca heridas. Es importante que el lubricante sea en base de agua, de lo contrario puede causar que el preservativo se rompa.

ATENCIÓN: Ni se te ocurra usar crema o vaselina. Estos NO son lubricantes, y pueden causar que la zona anal se irrite.

Des – pa – ci – to. Suave suavecito 

Iniciá al suave y date tiempo de relajarte. Respirá y dejá que los músculos del ano se relajen. Hay que tener paciencia y por esa razón es importante que confiés en la otra persona.

Cuando ya esté adentro hay que evitar movimientos bruscos que puedan estresar nuestro asterisco. Si esto pasa es importante esperar un par de minutos para que el ano se vuelva a relajar y no lastimarlo a la hora de retirar el pene.

Si de plano le querés agarrar el feeling lo mejor que te puedo recomendar es que te hagás de un buen vibrador, la práctica hace a la maestra y no vendría mal aprender a relajar tu ano para evitar matar la pasión.

Una cosita más

Para muchas, lo que les prende de esta práctica es la parte “sucia” del sexo anal, sin embargo, es importante tomar algunas medidas de limpieza. Para esto te recomiendo hacer tu propia investigación, ya que aquí también hay opiniones contrarias. Cada una debe encontrar un punto en el que se sientan cómodas y empoderadas.

En resumen: dale al suave, pero dale. No dejés que nada ni nadie te prive de disfrutar al cien de cada parte de tu cuerpo. Si al menos te dejé con la curiosidad, mi labor aquí está hecha.

Con mucho amor y lubricación,

Tu Ana Madrina.

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