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Reconociéndonos más allá del estigma

Debería ser un principio básico de vida poder reconocernos más allá del estigma simplemente como seres humanos que en la similitud pensamos, sentimos y actuamos diferente.

Así podríamos relacionarnos de una forma más sana donde todo el esquema mental que está programado para cada persona no entre en juego.

Este 17 de septiembre fui parte del conversatorio del Ciclo Formativo de Collage, donde Adriana Trillos (psicóloga clínica) nos llevó en colectivo a reflexionar sobre las diversas formas en que el sistema nos oprime y nos aliena de nuestra propia salud mental, al estigmatizarla desde la patología y la medicalización.

En este artículo te comparto algunas de las deconstrucciones que realizamos para resignificar lo que conocemos por salud mental.

La locura

Vivimos en un sistema que alega a la locura todo aquello que juega en su contra, la entendemos como un trastorno. Incluso la “locura” se ha utilizado para casos jurídicos donde por ejemplo un hombre declara que su esposa está “loca” para evadir la responsabilidad de haber abusado de ella o de cubrir la manutención de sus hijas/os.

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Se nos ha mal enseñado que es sinónimo de anormal, lo que se sale de la lógica homogeneizada; aquella persona que piensa diferente “está loca”, aquella persona que no sigue la estructura mental que se impone desde la casa, la escuela, las calles “es rara” y no tiene validez.

Mi contrapropuesta producto de lo discutido en el conversatorio es que lo verdaderamente loco “es lo que se considera como orden y normal y nos limita a que podamos reestructurarnos como personas”.

Locura es aferrarnos a un cuadrado, a una persona que debés ser por lo que dicen los demás pero no lo que realmente sos”.

“¡Locura es revolución! ¡Cambio! ¡Es algo diferente!” y si ser “normal” significa estandarizarnos como personas entonces ¡Me declaro loca! Porque ser una/o misma/o es una de las formas de rebeldía más genuinas en este mundo en contra de la idea de que todas/os pensamos igual.

Ser o no ser

No somos un producto, no venimos de una fábrica de personas que traen etiquetas e instrucciones, entre el famoso ser o no ser existe una gran gama de posibilidades, de personalidades, formas de pensar, actitudes pero ¿por qué seguimos midiendo nuestra normalidad y estabilidad por interpretaciones ajenas?

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Han llamado locas y enfermas a las feministas, a la comunidad LGBTIQ+, a los movimientos indígenas, a las personas ambientalistas y a todo colectivo que ha luchado por lo que es justo y mucha gente lo ha creído.

Condición

Muchas veces esta condición de ser o no ser viene desde el primer círculo con el que socializamos, la familia, y en ciertos casos hay personas que desean tanto ser protegidas y queridas por quienes se supone deben serlo que sucumben a renunciar a lo que les hace verdaderamente felices y a su esencia como personas.

Entonces se vuelve imperativo reconocer que la reciprocidad no siempre viene del mismo lugar donde ponemos un gramo de confianza y amor, que esa regla de oro tampoco es cierta y que para sentirnos completoxs a veces tendremos que buscar una familia alternativa, esa familia que podemos escoger y donde principalmente el amor no será condicionado a un “tenés que ser de esta forma”.

Matices

Hablar de salud mental es complejo, tiene muchas dimensiones y matices pero no por eso debe ser excluida. Quiero invitarles a que vivamos nuestra salud mental desde el interior y no desde las valoraciones externas que muchas veces pueden hacernos creer lo que no somos para pertenecer.

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Considerando tantos estigmas se vuelve necesario “seleccionar aquellos espacios mínimamente seguros donde podamos ser nosotras/os mismas/os sin que debamos someternos a lo “normalmente aceptado”.

Tener un diagnóstico no significa que dejamos de ser personas, significa que hay una batalla que ganar por y para nosotras/os y tenemos el derecho de vivir nuestra condición y tratarla de la forma en que creamos conveniente.

Tenemos derecho a pedir ayuda, pero también a rechazarla si viene de alguien que no queremos y también tenemos el deber de alzar nuestras voces y canalizar nuestras emociones por nuestro bienestar.

No olviden que “la salud mental es lo que nos hace hábiles para el mundo, para aportar al desarrollo de la sociedad”.


Estos fueron los aprendizajes de una participante del conversatorio “Reconociéndonos más allá del estigma”. Las citas mencionadas fueron opiniones de otras personas participantes.

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