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Radiohead: experimentar sin límites

Recuerdo tener 9 años y ver todo el día MTV. Era la época de Nirvana, de Pearl Jam y de Smashing Pumpkins. Hoy en día los tiempos han cambiado, tanto, que no estoy seguro si todavía se dedican a transmitir videos.  Fue en esos años cuando vi algo de Radiohead por primera vez, Karma Police para ser preciso. Ya de adolescente me enllavé tanto con su discografía que me volví un fan loco y obsesivo, de esos que compran camisetas, posters y revistas con la foto de la banda en la portada. Cuando publicaron In Rainbows (2007), a pesar que mi edad y mis gustos ya habían madurado, no pude evitar sentirme como un niño escuchando lo que posteriormente se convertiría en uno de mis discos de cabecera.

Radiohead posee una de las obras discográficas más diversas y legendarias de los últimos veinte años. Hay discos que se añejan mejor que otros y Radiohead tiene muchos así. Tal vez hablar de su último disco desde la perspectiva de un fan no sea lo más conveniente ni lo más imparcial, pero creo que he aprendido a tener mi propio criterio sin dejar influenciarme por mi fanatismo (aunque esto pareciera contradictorio). Siempre me ha impresionado su carrera y su música que a pesar de ser masiva y tener millones de fans en el mundo, no concuerda con lo que se escucha en el mainstream media; basta con prender la radio o escuchar una rola de Ariana Grande o Drake y darse cuenta que nada que ver.

Escuché A Moon Shaped Pool el mismo domingo 8 de mayo en que fue publicado, y ya el lunes había mil reseñas de fans, “expertos” y críticos musicales. Yo no funciono así, tengo que digerir los discos semanas para poder entender bien la obra y luego emitir un juicio medianamente justo. Radiohead es de esas bandas cuya música debe de añejarse un poco en mi cabeza para poder disfrutarla a cabalidad. A primera impresión me gustó mucho, una semana después lo disfruté un poco más, y ya pasado mes y medio de su lanzamiento se me hace un discazo de esos que espero cada tanto. Este disco lo esperé como cuando era niño y me llevaban al mar. Lo recomiendo a cualquier fan de la música en general, hay muchos elementos que ya conocemos de la banda como las frases melódicas de Thom Yorke y su característico timbre, pero algo diferente se emplea. La influencia de música para cine es enorme, evidenciada por arreglos de cuerdas y dinámicas propias del estilo.  Muy Jonny Greenwood en su desarrollo, desde su sencillo inicial Burn the Witch, hasta el último track True Love Waits, sin duda minimalista y retomado de años anteriores, sin tener una grabación oficial que le hiciera mérito a una hermosa canción como ésta.

Es un disco con muchas emociones, y si bien no creo que hayan tratado de hacer algo con un concepto definido como Kid A o Ok Computer, todas las rolas tienen un peso propio. Confieso que di gracias a la música en el segundo 3:10 de la enormemente incierta Ful Stop. Me encanta que una obra me agarre desprevenido y no esperar esa melodía en el coro. Una de mis favoritas y creo que sencillo natural es Identikit, ahí vemos el sonido Radiohead de antaño (es una canción de hace unos años) pero con unos backing vocals fantasmales que la hacen memorable, seguidos de unas notas que me suenan como pizzicatos de un violín del futuro. Ahí nos encontramos finalmente con The Numbers, la canción más Greenwood de todas, el arreglo es tan impredecible como hermoso y bien orquestado, esta canción es una joya.  

Muchos lo comparan con su obra pasada, es a veces inevitable, pero todas las obras y procesos creativos son diferentes y muchas veces giran más sobre su propio eje que sobre la música que has hecho anteriormente. Este disco creo que es así, las canciones pueden parecer disparadas unas de otras, pero giran como átomos en torno a su propia composición. No creo que sea mejor que el In Rainbows ni que el Ok Computer ni el Kid A, solamente es genuinamente diferente. Aunque si reconozco su superioridad respecto al anterior King of Limbs, que fue desechado por muchos de sus fans, aunque a mi juicio es un disco muy bueno y disfrutable si le das el chance de añejarse en tu cabeza. Y es lo maravilloso de una banda como Radiohead, que no tienen miedo de hacer lo que les ronque, total, igual van a tener fans locos y obsesivos como yo que esperarán sus discos como niño que espera la Navidad.

Disfrutá de un playlist especial para la ocasión.

 

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Un comentario

  1. Yo tambien soy fan obsesiva de Radiohead. Cada vez que escucho un disco de Radiohead (no importa cuantas veces) es descubrir algo mas. Siempre un viaje nuevo y sin límetes. 🙂 Me alegró mucho leer este articulo.