5656 Vistas

El problema con los liderazgos tóxicos: ¿cómo dejar de querer ser un líder?

No es tan fácil entender los liderazgos como algo tóxico, cuando desde niñxs nos enseñan a que tenemos que ser líderes. En el colegio aprendemos sobre grandes líderes de la historia y cuando somos jóvenes participamos en “talleres de liderazgo”.

Aprendemos a resolver problemas, a trabajar en equipo y a dar el ejemplo en otras palabras el liderazgo es parte de nuestra formación moral y educativa. Este discurso se nota predominantemente como todas las universidades se enfocan en “crear los futuros líderes de Nicaragua”.

Socialmente admiramos a los líderes. Vemos sus imágenes en los libros y en la televisión. Queremos ser como ellos. Queremos ser la persona que individualmente logró sobresalir y liderar a un grupo. Los líderes tienen estatus y funcionan como nuestro compás moral en tiempos difíciles.

¿Qué liderazgos han surgido en Nicaragua?

Desde la insurrección popular de abril, hemos visto diferentes modelos de liderazgo y de organizaciones populares. Entre ellxs están personajes ya establecidos que ganaron su mérito en la revolución y/o en los 80’s, encontramos a nuevos/as líderes estudiantiles, pero también vemos liderazgos salir de los lugares menos esperados.

Estos/as líderes se establecen de diferentes maneras, vemos personas que son increíbles al hablar en público, algunos que son buenos para escribir comunicados, y otras personas que son las líderes que nunca llegaremos a conocer.

Todas estas iniciativas nos han hecho pensar profundamente en lo que consiste ser un(a) líder, y en qué tipo de liderazgo funciona para qué tipo de situación. Desafortunadamente, lo que muchos ocultan, es que el liderazgo ha privilegiado una manera bien autoritaria e individualista de planificar, organizarse y resolver problemas.

Muchas corrientes feministas han criticado cómo el modelo tradicional del liderazgo emplea características bien masculinas de fuerza, dependencia y jerarquías. Características que perpetúan condiciones tóxicas.

Es tiempo de repensar el liderazgo, no como una actitud individualista pero como una fuerza colectiva. Necesitamos movimientos que critiquen el modelo de liderazgo y que construyan nuevas formas para participar, sobresalir y resolver problemas.

Las alternativas al liderazgo tradicional necesitan repensar cómo se relacionan las personas e involucran cambiar todo el modelo de la organización.

Primero, comencemos con las características tóxicas de los liderazgos tradicionales:

Autoridad

El líder tradicional interpondrá un modelo jerárquico en donde él se sitúa en la cima y el resto del grupo tendrá que obedecer. Esta característica la conocemos muy bien en cualquier persona que trabaja en una oficina y tengan a un “jefe”.

Este jefe siempre tiene la razón y no te invita a participar. Y si te invita a participar es de una manera superficial y al final las cosas se hacen como él dice. Este formato increíblemente común, crea las condiciones para las dictaduras.

Esta relación de poder se encuentra también en los modelos de familia en donde el padre tradicionalmente tiene todo el poder.

Dependencia

El líder tradicional lo quiere supervisar todo y por eso no premia la experimentación y la horizontalidad. El líder tiene que aprobar todos los cambios y tomar responsabilidad por todas las acciones.

Esto tradicionalmente re-esfuerza el crédito que tanto se llevan los líderes ignorando todo el trabajo del equipo que logró llegar a las metas establecidas. El líder tradicional crea dependencia con el resto del equipo, en vez de crear igualdad y responsabilidad mutua.

Expertismo

El líder tradicional se posiciona como una persona que lo sabe todo. Esta posición se establece académicamente (“yo conozco porque yo leo”), por experiencia (“yo viví esto entonces yo se más”) o por estatus (“soy amigo o familiar de…”).

Lo que este líder intenta hacer es justificar su poder y no darle la palabra al resto. Este líder tradicional no te escucha porque no cree que tenés la calificación para comentar. Este modelo tradicional perpetua el “elitismo intelectual” y no invita a la conversación y a la distribución de recursos en todo el equipo.

Tal vez te interese: Autogestión y autogobierno, diez experimentos políticos

Estos solo son algunas maneras en que los líderes tradicionales perpetúan relaciones tóxicas y estas las encontramos en el trabajo, en la los grupos de estudio, en los movimientos estudiantiles, en la organización de los tranque, etc. Para confrontar este modelo de liderazgo hay que cambiar todo el formato y relacionarnos de una manera diferente, aquí presento algunas tendencias:

Todos somos líderes

Todos tenemos la capacidad para planificar, comentar, criticar y resolver problemas. Es importante abrir el espacio para que todxs puedan comentar y sentirse escuchadxs

Reconocer que todxs somos líderes involucra creer en la capacidad que tiene cada persona para pensar y participar. Esto involucra destruir la idea de unas personas naturalmente mejores que las otras.

Involucra confiar en el grupo y tener la actitud de que si no avanzamos todxs no avanza nadie.

Horizontalismo

Romper con el modelo tradicional del liderazgo significa romper la jerarquía que este modelo perpetúa. A través de un modelo horizontal podemos practicar el liderazgo de una manera colectiva en donde las decisiones se toman en conjunto y en donde nadie se sienta obligado a hacer algo que no quiera hacer.

Practicar el horizontalismo toma mucha paciencia e involucra tener una gran capacidad para escuchar y entender. El liderazgo en este sentido es la actitud de querer distribuir el poder y empoderar a todxs. Involucra reconocer cuando uno ha participado demasiado.

Involucra pedirles la opinión a las otras personas y confiar en uno y en el otro. Estos son valores que se establecen en el modelo de toda la organización en sí, y también estos modelos crean otro tipo de ciudadanx, unx que quiere participar e involucrarse en el la toma de decisiones.

Responsabilidad grupal

Cuando se abren las puertas a la participación colectiva también se abren las experiencias de reciprocidad y responsabilidad. Pensar de manera grupal, en este sentido le da más poder y fuerza a la estructura. La responsabilidad le recae a todxs no solo al jefe.

Este modelo también incrementa la transparencia adentro del grupo, no hay estrategias secretas ni decisiones hechas bajo la mesa. Todos los miembros saben exactamente lo que esta pasando y por qué esta pasando.

Esto incrementa el compromiso que uno tienen con su organización y asegura de que las cosas se hagan de la manera más saludable y productiva.


El futuro de Nicaragua depende de nuestra capacidad de criticar los modelos de organización que no funcionan y experimentar con nuevos modelos. Participar en un movimiento significa más que solo tomar órdenes. Significa sentirse escuchadxs y valorados, significa también sentir que uno tiene el poder de cambiar las cosas.

Hay que dejar de pensar en el “yo” y comenzar a pensar en el nosotrxs. Hay que deshacerse de esas necesidades de ser un protagonista y de siempre tener el micrófono. Hay que practicar la responsabilidad grupal y reconocer cuando uno está equivocadx. Cuando notamos que el modelo de un liderazgo jerarquico tienen la posibilidad de corromperse más fácilmente. Es nuestra responsabilidad moral de crear modelos que no sean corruptos ni vendibles, la historia esta demandando esta nueva dirección.


Una colaboración de Yarince Perez. Fotografía de referencia del periódico El Mundo.

Podrías Estar Interesado

José Antonio entre acordes minimalistas y envolventes
La Escena
251 vistas
La Escena
251 vistas

José Antonio entre acordes minimalistas y envolventes

Malva Izquierdo - martes 28 de septiembre, 2021

En Nicaragua la música instrumental no es algo que comúnmente se aprecie o escuche, pero a José Antonio Rivera, siempre le gustaron las melodías sin voces.

El agresivo impacto de la pesca de camarón que nadie te cuenta
Entorno
121 vistas
Entorno
121 vistas

El agresivo impacto de la pesca de camarón que nadie te cuenta

Malva Izquierdo - lunes 16 de agosto, 2021

El ecólogo Fabio Buitrago explica por qué la pesca de camarón, puede desencadenar hambruna y destrucción si no se regula a tiempo.

Biodiversidad de Nicaragua: Una historia de belleza y destrucción
Entorno
234 vistas
Entorno
234 vistas

Biodiversidad de Nicaragua: Una historia de belleza y destrucción

managuafuriosa.com - jueves 22 de julio, 2021

A pesar de ser un país con tanta belleza, la biodiversidad nicaragüense sigue en peligro. Arnulfo Medina, investigador de fauna silvestre, explica por qué.