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Conmemoremos a las mujeres que luchan

Existen dos fechas emblemáticas en cuanto a la lucha del movimiento de mujeres, una de ellas es el 08 de marzo y la otra el 25 de noviembre. En esencia ambas fechas conmemoran dos cosas no muy distintas: la lucha por una sociedad más justa entre mujeres y hombres, pero aun así, es importante separar las connotaciones que cada una tiene. La primera nace desde las exigencias de las mujeres obreras en el siglo XIX, y la segunda hace hincapié en la violencia contra las mujeres, aunque también lleva consigo un trasfondo de justicia y libertad.

Existen varias versiones sobre la historia del 08 de marzo, una de las más conocidas es la del incendio de una fábrica textil en New York en 1857, donde habrían muerto quemadas más de 100 obreras que se encontraban dentro realizando una huelga en demanda de mejores salarios y condiciones laborales.

No todos coinciden en esta historia, algunos dicen que no existen pruebas de dicho incendio, y otros consideran que no es específicamente por este hecho que se establece el Día Internacional de la Mujer. Lo que sí es un hecho, es que 10 años después, en 1867, también en el mes de marzo, tuvo lugar una huelga de planchadoras de la ciudad de Troy, en Nueva York, quienes formaron un sindicato y pidieron un aumento de salarios. Después de tres meses de paro, las huelguistas se vieron obligadas a regresar al trabajo sin haber logrado su demanda.

Lo cierto es que el 08 de marzo y su conmemoración, es la suma de muchas sucesos en la historia de la lucha de las mujeres. Los orígenes del Día Internacional de la Mujer están ligados a los partidos socialistas de Estados Unidos y Europa, en particular al protagonismo de las mujeres del Partido Socialista Norteamericano que, desde 1908, instauraron unas jornadas de reflexión y acción denominadas Woman’s Day.

Luego estas ideas fueron replicándose en otros países y con otras organizaciones de mujeres. Como vemos, el 08 de marzo surge no solo para defender los derechos laborales de las trabajadoras, sino, para manifestarse en favor del sufragio femenino y la participación activa de las mujeres en espacios públicos.

Hace 59 años, el 25 de noviembre de 1960, tres hermanas fueron brutalmente asesinadas por orden del dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo, lo que él no imaginaba es que ese hecho significaría el principio del fin de un régimen de 30 años. Toda República Dominicana sabía, aún sin gritarlo, que a las hermanas Mirabal las había asesinado el dictador.

Desde 1981, Latinoamérica conmemora cada 25 de noviembre el Día Contra la Violencia de Género. El legado de Minerva, Patria y María Teresa Mirabal consiste en la incansable lucha que llevaron para construir un mundo distinto, uno más justo, libre y democrático, pero ellas son la evidencia de que ese mundo distinto jamás podrá ser construido si no incluye a las mujeres, y si no respeta su vida y su dignidad.

Muchos años han pasado desde que ambas fechas se instauraron y pasaron a ser referentes obligatorios de la historia de la lucha de las mujeres. Por eso mismo, vale la pena ver en perspectiva cuantas cosas han cambiado, han mejorado y cuanto queda por hacer, pero también, es importante señalar como las mujeres se han visto involucradas en las demandas de una sociedad más justa para todas y todos.

Por desgracia, aún queda mucho por hacer. A pesar de que la incorporación de la mujer al empleo sigue creciendo en todo el mundo, la desigualdad salarial sigue estando presente. Menos del 50% de las mujeres en el mundo tienen empleo; Latinoamérica sigue siendo una de las regiones con mayor precariedad laboral, las mujeres trabajan en los mismos puestos que los hombres y aún así reciben un salario inferior, son propietarias del 1% de las tierras en el mundo y además deben lidiar con la invisibilización del trabajo de cuidado, lo que las obliga a tener una doble jornada laboral.

Con respecto a la violencia de género, se estima que alrededor de un 35% de mujeres en todo el mundo han sufrido algún tipo de violencia física o sexual, según datos de la ONU, de las 87,000 mujeres que fueron asesinadas globalmente en el 2017, más de la mitad (58 por ciento) fueron matadas por sus parejas o miembros familiares. Lo que quiere decir que 137 mujeres alrededor del mundo son asesinadas a diario por un miembro de su familia. Justo el año pasado en Nicaragua, sucedieron 54 feminicidios, la mayoría de los asesinos de estas mujeres se encuentran en libertad.

Nos encontramos cerca del Día Internacional de la Mujer, y aunque siempre debemos tenerlo presente, en estos días, aún más, vale la pena recordar la batalla de las mujeres obreras, o la lucha que las hermanas Mirabal por un mundo más justo y democrático. Minerva Mirabal antes de ser asesinada dijo “Si me matan, sacaré los brazos de la tumba y seré más fuerte” que esa frase sea nuestro recordatorio para entender que la lucha por nuestros derechos aún no termina.

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