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Alejandro Mejía a través de Gabriel Serra

Después del indiscutible éxito de La Parka, el cineasta nicaragüense Gabriel Serra, tiene más de un as bajo la manga, con varios proyectos igual de prometedores.

No cabe duda que con La Parka, Serra pisó con pie derecho las salas de cine de Latinoamérica y el mundo. Ahora el reto está en seguir superando las expectativas y alcanzando nuevos retos, algo sencillo para un joven cineasta rodeado de tantas buenas historias, listas para ser contadas en imágenes.

En Nicaragua existen productores y realizadores que ya están viviendo del cine. Cine local para consumo local, ese es mi sueño. No solo que las películas se hagan para que vayan a festivales y seas legitimado en el exterior, sino que también se hagan para los y las nicaragüenses. Solo así se puede crear una cultura y una industria cinematográfica”, afirma Serra.

Hasta ahora ha estado a cargo de la fotografía de varios proyectos, entre ellos Rush Hour, dirigido por la cineasta argentina Luciana Kaplan y filmado en un año y medio en Estambul, Los Ángeles y México.

“Trata sobre el commuting y la calidad de vida de personas que a diario hacen grandes odiseas para ir a sus trabajos. Ha sido un proyecto muy lindo y de mucho aprendizaje”, expresa al respecto Gabriel Serra.

Por otro lado, en Costa Rica es parte de la filmación de la película Río Sucio, del director costarricense Gustavo Fallas.

Río Sucio narra el encuentro entre dos desconocidos: un viejo ermitaño, que vive solo en la montaña y odia a su vecino, y su nieto, quien es dejado por su madre bajo la custodia del abuelo, y de cómo, durante ese tiempo de convivencia, “el viejo se convertirá en niño y el niño se convertirá en viejo”.

Para Serra la experiencia en Costa Rica fue muy fructífera, “para mí vivir y estar en Costa Rica es de mucho agrado, es un país con muchas oportunidades y cuya industria cinematográfica está creciendo, hay muchos directores muy talentosos y muchos proyectos pasando ahí”.

El lente de Serra que enfoca a Alejandro

Gabriel Serra está inmerso en Wal-ter, un documental que lo cala de manera personal pues la música de Alejando Mejía ha sido parte de su día a día desde que a los 13 años escuchó por primera vez sus canciones.

“Luego en la universidad entendí lo importante que era su música para nuestra generación como un gran baluarte de la cultura. Es un ícono de la música de protesta, del rock nicaragüense y representa la rebeldía y la válvula de escape de mi generación y las generaciones actuales”, asevera.

Wal-ter es una película documental que recorre la historia reciente de un país a través del primer músico metalero, quien convive con La Tourette, la incomprensión, la discriminación social, sus aspiraciones, sus demonios y el amor.

Me gusta la música, los músicos son fascinantes, estaría divertido hacer más documentales de músicos, aquí en Nicaragua hay tantas historias que contar”.

Serra logra contar la vida extraordinaria de Alejandro en dos dimensiones: ser miembro fundamental, a partir de la experimentación con la trova, del nacimiento del heavy metal nicaragüense y un padre, hijo, amigo y hermano que ha podido conllevar una condición neuropsiquiátrica, conocida como el síndrome de La Tourette.

El nombre del documental nace de la manera en que Alejandro ha personificado el síndrome con el nombre de Walter.

Íbamos en un bus, Walter estaba frente a mí, era deforme, parecía el hombre elefante, yo me reía de él. Walter me dijo: no te riás de mí, yo no soy así porque quiero, así nací. Me desperté llorando. Era la primera vez que lo miraba afuera de mi cuerpo. Era una manera que Walter me decía que debía aceptarlo”, explica Mejía.

El enfoque de Serra se centra en la valentía o rebeldía que funciona como un motor para Alejandro, pues lo impulsa a luchar por el amor de su padre, de su familia y de sus amigos, mientras confronta a Wal-ter, la representación de su mayor impedimento y miedo, usando como herramienta la música.

“Yo me identifico con esa valentía y esta película es un homenaje a su rebeldía, al amor por su familia y su obra musical, la cual es también un espacio cómodo, porque al tocar música, el síndrome no se manifiesta”, expresa Gabriel.

La película está en proceso de filmación y la idea es finalizar en febrero del 2018 para luego terminar la post producción en mayo del 2018 con un posible estreno en junio o julio del mismo año.

Me gustaría que la audiencia pueda salir de la sala conmovida, reflejada en Alejandro y deleitada por una experiencia visual y sonora; ya que en cada uno de nosotros como individuos habita un Walter”.

La elección a través de la creatividad

A Gabriel le interesan temas que estén vinculados con su propia manera de ver la vida, desde la política hasta la cultura, no hay límites. Sin embargo, lo que más lo motiva es el proceso investigativo previo a la filmación pues es ahí donde su creatividad se desborda.

Desde La Parka hace más de 4 años no había dirigido otra película documental, por lo que emprender ese viaje nuevamente lo entusiasma. “Estoy contento de volver a encontrar temas que me gusten y que al parecer también le interesan a los demás”.

Su proceso creativo nace cuando fue alumno en Tajo (taller de arte joven) y después en Espira con Patricia Belli, “tengo una serie de lineas que escribo por ejemplo en ese tiempo ponía el tema o concepto, tener claridad de eso te permite entender hacia donde va, así mismo el conflicto de ello, los materiales que iba a usar, si era foto o video, qué emociones o sensaciones deseaba generar, etc.”, explica.

Eso después lo llevó al cine y es la manera en que ha ido contando sus historias hasta ahora. “Me gusta investigar mucho los temas, los conflictos. Jugar con palabras, entender sus conceptos y después interpretarlas y justificarlas para mi película o el proyecto que participo. Identifico el contexto en que se da todo y el tratamiento visual o la excusa para llegar al corazón”.

Asimismo Gabriel ve mucho cine latinoamericano, siempre le sigue la pista a los directores y fotógrafos que admira así como sus compañeros de generación en México.

Cada año tengo unas cuantas películas que son las que uso de referencia. Es importante entender y analizar bien cómo han sido hechas para aprender de técnicas de iluminación, lenguaje, uso de lentes, etc.”, explica.

Es por eso que su consejo principal para los jóvenes interesados en este arte es que se acerquen a los espacios y se metan a la mayor cantidad de talleres posibles, pues “el cine no es un oficio que se pueda solo aprender practicando, hay que: analizar, hacer, pensar, escribir, interpretar, sensibilizar, todo es parte de un proceso que no solo esta ligado a la practica”.

De igual manera Gabriel considera que la crítica constructiva es la clave, porque hacer por hacer no es algo que se debería aplaudir, “que se esté haciendo no significa que sea de calidad o que está llegando y generando lo que deseamos, soy mas de la idea de la calidad siempre mas que la cantidad”.

El nacimiento de Primigenios

Por otro lado, Gabriel trabaja en otro proyecto donde un retrato íntimo y testimonial busca darle rostro y voz a 3 personas que representan la migración y las vivencias contemporáneas que constituyen los orígenes de las identidades de Costa Rica.

Primigenios es un documental que revela historias complejas entrelazadas para crear el retrato de un país que ha privilegiado y elegido a unos para ser considerados costarricenses, como también negado y excluido a otros.

Lo que caracteriza mi trabajo como director es esa manera visceral de hacer sentir las historias y la experiencia audiovisual, sino es visceral no estoy ahí reflejado. Y que apelen sin juzgar a la reflexión. Me gusta que haya huella de dolor en cada historia, en cada rostro, en cada lugar”.

Serra utiliza recursos visuales que se unen para crear metáforas como el tren que viene y va a lo largo del documental, como una metáfora del abandono y el vínculo que existe entre todas estas historias.

Entender el tema desde la raíz

Según los últimos datos brindados por la CEPAL (Comisión Económica para América Latina) Costa Rica es el país latinoamericano con mayor porcentaje de inmigrantes registrados dentro de su territorio siendo este porcentaje de un 9% sobre el total de la población, entre los cuales, el mayor grupo que migra hacia Costa Rica es conformado por personas del país vecino del norte, Nicaragua.

Primigenios busca darle rostro y voz a tres grupos que representan la historia de las migraciones y las vivencias contemporáneas.

“El racismo y el nacionalismo existen, son parte de la construcción de un imaginario que ha trazado la percepción del ‘otro’, alimentado por los medios de comunicación y grupos políticos que se ven beneficiados por exacerbar lo que ellos mismos dictaminan como propio”, argumenta Serra.

Para mí cada proyecto que realizo trato de que sea abordado de distinta manera, es decir con el uso del lenguaje, porque yo sufro mucho queriendo no repetirme”.

A Gabriel le entusiasma la idea de poder escarbar entre lo olvidado y rescatar las historias, le gusta hablar de los orígenes en un país con una precepción borrosa de lo que llaman identidad.

Es por eso que le interesa incentivar a la reflexión a costarricenses sobre su identidad y los privilegios que tienen unos sobre otros, algo que responde mucho a intereses económicos y políticos.

“Yo no deseo que crean que soy un resentido social y que hago esta película para hacer una oda de lo que han vivido mis compatriotas nicaragüenses. Me entusiasma poder conocer un país que admiro mucho en el cual he tenido la oportunidad de vivir y trabajar y lo sigo haciendo”, explica.

La migración como eje visual

Para Gabriel es importante tocar el tema de la migración desde la cinematografía pues este fenómeno da paso a la construcción de nuevas identidades.

“Considero que este es un proceso que también debería llevarse a lo colectivo para poder preservar la herencia cultural para nosotros mismos y para las generaciones futuras. Negarnos entre nosotros es generar fronteras que únicamente alimentan la discriminación y los prejuicios”, agrega.

De esta manera Gabriel Serra se plantea varias interrogantes alrededor del tema que trata en este documental.

Para él desde adentro del sistema hay una estructura que opera posicionando la diferenciación racial como un método para ejercer el poder político, económico y educativo sobre sus habitantes.

“Como centroamericano, mestizo y migrante considero importante contar las historias que se plantean en Primigenios, ya que en este momento histórico las culturas híbridas son la bandera de las naciones para capitalizar políticamente su imagen al mundo”, enfatiza.

A través de estos personajes que se desplazan por el lente de su cámara Gabriel toca un sinnúmero de nervios sociales, culturales y políticos de una manera sencilla, pero directa:

“Me gusta que la sencillez de las cosas de la vida misma esté llena de poesía, me gusta pensar que las imágenes pueden evocarte sensaciones”, puntualiza Gabriel, para luego citar al cinefotógrafo Henner Hofman: “el encuadre es un espacio que hay que rellenar y hay que entender que todo lo que tenga el cuadro-encuadre tiene un significado”.

Fotografía y visuales cortesía de Gabriel Serra

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